Ololoa conecta a las empresas con las personas que recuperan sus envases, y entrega la evidencia de qué se recicló, cuánto, dónde y cuándo. Sin cambiar cómo funciona la cadena.
El país recolecta tres de cada cuatro toneladas que genera. Lo que ocurre después es donde se pierde todo.
SEMARNAT e INECC, Diagnóstico Básico para la Gestión Integral de los Residuos, mayo de 2026.
Las primeras cuatro cifras se discuten en todos los foros del sector. La quinta no se discute porque nadie la ha medido nunca.
La industria está construyendo plantas más rápido de lo que el país documenta material.
"No se puede cuidar lo que no se conoce y no se puede conocer lo que no se mide."
Alicia Bárcena, Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales, al presentar el diagnóstico nacional de residuos, mayo de 2026.
Se publica en el Diario Oficial. Obliga a productores e importadores a financiar los esquemas de economía circular de lo que ponen en el mercado.
Vence el plazo del reglamento que define formatos, metas y plazos. Sigue sin publicarse.
Fecha más temprana realista para el primer acuerdo sectorial de plásticos.
La ventana para definir cómo se ve la evidencia está abierta ahora.
La Plataforma Nacional debe contener la trazabilidad de productos, no de materiales.
Los sujetos obligados deben integrar y actualizar el contenido de forma permanente.
La ley reconoce legalmente a la persona recicladora de base.
La ley no fija metas numéricas de reciclaje ni asignó presupuesto adicional a la autoridad ambiental. Un regulador sin presupuesto no genera evidencia: solo puede exigirla a los regulados.
Levanta el material, incluido el que no vale por kilo
Recibe un ingreso por la evidencia, además de su venta por kilo
no recibe nada de vuelta
El punto donde el material llega a granel
aquí se registra: marca, unidad, hora, lugar
Recibe material que antes no llegaba
Verifica la cadena y emite la certificación
Recibe la certificación y reporta ante el registro nacional
Paga la evidencia y recompensa a quien lo levantó
Cuánto, de qué marca, en qué punto, en qué fecha, y a nombre de quién.
El material vale por su peso. La evidencia vale aparte.
La cadena de reciclaje en México lleva décadas funcionando con su propia lógica, sus propios precios y sus propios acuerdos. No la tocamos.
Nadie cambia por dónde pasa, a qué hora ni con quién.
El material se sigue vendiendo por kilo, a quien sea, al precio de siempre. No compramos material y no nos metemos en ese trato.
Un dato que hoy no se levanta, en el punto donde el material ya se estaba pesando de todos modos.
Extraemos el dato sin mover la cadena. Ese es el único cambio.
Cada pieza se identifica por su código de barras al entregarla. Resuelve marca y producto sin margen de interpretación.
Cada registro nace con foto, huella digital del contenido, sello de tiempo y ubicación, en una bitácora que solo admite adiciones.
Salen dos artefactos: un paquete de evidencia con cadena de custodia y una cifra de impacto evitado, con su contrafactual explícito.
Es un segundo pago sobre el mismo material, y no pasa por la cadena: llega directo a quien recuperó el envase. La venta por kilo no se toca.
Un peso nuevo entra al sistema. Es el primero que no se diluye en el camino.
Dos campos en el mismo renglón: qué marca era y quién lo recuperó.
Los sistemas del mundo tienen uno o el otro. Ninguno tiene los dos en el mismo nodo.
El aseguramiento limitado es obligatorio en 2027 sobre datos de 2026. Cuando el dato hay que asegurarlo, la evidencia deja de ser opcional.
La obligación existe y la ley está en vigor. Mientras se define el reglamento, vendemos evidencia de uso voluntario, que no espera a nadie.
La empresa obligada paga por la evidencia. Ololoa cobra una comisión. El resto baja a quien la generó. La plataforma es gratuita para quien recicla.
Mercado direccionable estimado en US$17 a 25 millones al año, construido desde el volumen de PET puesto en el mercado mexicano por una tarifa de evidencia por tonelada. Es una triangulación con supuestos explícitos, no un dato oficial: la tarifa todavía no existe en México y la fijará el reglamento. Compartimos el modelo completo a solicitud.
Una persona recicladora cobra por kilo. Un envase multicapa no pesa nada y no hay quien lo compre, así que pasa de largo frente a él. No es descuido: es aritmética. Por eso se recolecta el 2% del envase multicapa, contra el 64% del PET.
El pago por evidencia le pone precio a material que no tiene precio por peso. Es lo único que cambia qué se levanta del suelo.
No cambiamos su forma de trabajar.
Mismas rutas, mismos centros, misma venta por kilo.
Lo que cada quien recupera queda a su nombre.
Un historial propio de qué, cuánto y desde cuándo.
Sus datos son suyos.
Las empresas ven totales, nunca nombres ni personas.
Las fotos son al material, no a las personas.
Participación voluntaria y salida en cualquier momento.
Queremos construir esto con las y los recicladores, no sobre ellos.
Lo disperso se junta y se vuelve círculo.